SIDAMO

Etiopía

Situada en el sur de Etiopía, en la frontera con Kenia y Somalia, la región de Sidamo es conocida sobre todo por su apreciado Arábica. Sidamo es el nombre de este territorio, más bien montañoso, pero también de la población que lo habita y de su idioma.Aquí el café crece espontáneamente en las laderas de las alturas o es cultivado en cofee gardens (pequeños terrenos en los que cada familia planta también árboles frutales y verdura) o en parcelas más grandes, 

y es tratado en las estaciones de lavado esparcidas en el territorio. Además de ser un ítem importante de la economía local, es también protagonista de la vida social y cultural del lugar. En Sidamo, una invitación a participar en la ceremonia del café —antiguo ritual cuyos pasos se transmiten de generación en generación— es una señal de amistad y de gran respeto… y la clave de una experiencia inigualable.

N/A°

Ahmed Legesse

Etiopía

monoarabica Ahmed Legesse
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Ahmed Legesse
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Sidamo
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1993

Cada mañana, Ahmed Legesse se detiene en un café de Adís Abeba a beber su primera taza. Sin embargo, el mejor café del día es siempre el que saborea poco después, sentado en su oficina, como en este momento. A través de la ventana entra una luz clara y el ruido de los camiones. Allí afuera, durante todo el día, se cargarán los sacos de café para las entregas. Ahmed está tranquilo, como siempre: tiene la serenidad de quien ama su trabajo y sabe que será apreciado en todo el mundo.
En Etiopía existe una relación muy fuerte entre la tierra y el café, que en este rincón del planeta también crece espontáneamente. Sin embargo, cultivarlo y venderlo es un desafío difícil. Por este motivo, Ahmed y su hermano han invertido tanto en formación y calidad.
En veinte años de colaboración con illy han crecido mucho y han creado una profunda relación humana y profesional con sus colegas de la empresa triestina, una relación que va mucho más allá de vender y comprar café: Ahmed recuerda frecuentemente la visita de los socios italianos a Adís Abeba, cuando festejaron, bailaron y cantaron todos juntos.
El ruido de los camiones ha sido sustituido por el canto de las mujeres que limpian cuidadosamente el café. Mirándolas, Ahmed recuerda una promesa hecha muchos años atrás: nada de esto debe perderse. Es por eso que hoy trata de transmitir lo que sabe a sus hijos, como su padre hizo con él.