Ahuchapán

El Salvador

Con sus terrenos arcillosos y fértiles, un microclima extremadamente favorable y sus habitantes de carácter fuerte y sociable, El Salvador es uno de los lugares del mundo en los que el café ha echado raíces más profundas, representando una auténtica riqueza nacional.

Situado inmediatamente al sur de Guatemala y bañado por el océano Pacífico, el país tiene una geografía muy montuosa. La magnífica cordillera Apaneca-Ilamatepec, un extraordinario ecosistema natural, se extiende en el área de la cadena volcánica central. Los primeros asentamientos humanos en esta zona se remontan a la época precolombina, y las poblaciones locales se siguen transmitiendo las antiquísimas tradiciones de sus antepasados.

En las laderas de estas elevaciones crece un arábica sumamente apreciado, cuyo cultivo genera un fuerte impacto visual. En efecto, el café crece aquí a la sombra de otras plantas, llamadas copalchis, que lo reparan del viento y protegen las plantaciones. Estas prácticas seculares contribuyen también a generar la dulzura y el aroma característicos, por los que el café local es conocido en todo el mundo.

N/A°

Andres Salaverria

El Salvador

monoarabica Andres Salaverria
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Andres Salaverria
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Ahuchapán
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2011

Con una taza de café en las manos, Andres Salaverria se sienta en su casa colonial Las Cruces. El día es límpido. A lo lejos, a través de la ventana, se pueden ver las laderas de la cordillera Apaneca-Ilamatepec cubiertas por un mosaico de copalchis, los preciosos árboles que en esta zona protegen del viento las plantas de café. La familia de Andrés cultiva café desde hace cinco generaciones precisamente aquí, en la provincia de Ahuachapán.

Se puede decir que, a lo largo de su vida, el café ha sido ante todo un compañero de juegos, desde que, siendo muy joven, corría por la plantación y saltaba entre las drupas, ensuciándose de mucílago y miel. Aquel niño despreocupado se convirtió en un hombre enamorado del café.

Una pasión que floreció plenamente en 2011, cuando participó en el primer Máster en Economía y Ciencia del Café promovido por la Fundación Ernesto Illy. Hoy recuerda aquella experiencia con orgullo y emoción. Precisamente entonces tuvo por primera vez la oportunidad de encontrarse con productores provenientes de todo el mundo y de compartir con ellos experiencias y conocimientos.

Y es esto lo que Andres más ama de su trabajo: la posibilidad de establecer relaciones importantes que, además de ser beneficiosas para los negocios, van más allá… En efecto, el comercio del café no es como los otros: consiste principalmente en establecer relaciones, importantes y profundas. En este ambiente no nos limitamos a los apretones de mano y rápidos encuentros, sino que trabajamos juntos para superar las dificultades y alcanzar siempre resultados mejores.