Fraijanes

Guatemala

El verdadero protagonista de la región de Fraijanes se llama Pacaya y es uno de los tres volcanes que dominan esta área montañosa, en el norte de Guatemala: su constante actividad eruptiva deposita sobre el terreno una delgada capa de ceniza, enriqueciendo el suelo con preciosos minerales y volviéndolo extremadamente fértil. El territorio de Fraijanes se encuentra no lejos del lago Atitlan, a poca distancia de la capital del País.
Esta zona, cubierta por antiguas selvas y habitada por una población amistosa,

está ocupada en gran parte por un vasto altiplano, azotado por vientos perennes y regado por abundantes lluvias. Aquí las altitudes son elevadas, la humedad constante y la estación seca muy soleada. Gracias a estas características y, sobre todo, a la alta concentración de potasio del terreno volcánico, Fraijanes es tradicionalmente una tierra de café, y el Arábica que aquí crece es conocido por su excelente calidad y por su característica acidez.

N/A°

Rafael Ventura

Guatemala

monoarabica Don Rafael Ventura
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Rafael Ventura
:
Fraijanes
:
1995

Es un día frío en la Finca Rabanales: la luz tenue de la tarde ilumina los numerosos matices de verde del jardín. Entre el follaje se observan las plantas de café, que vibran suavemente bajo las finas gotas de lluvia. Para Rafael Ventura, detenerse observar este panorama es como viajar atrás en el tiempo, cuando, siendo muchacho, atravesaba la plantación a caballo junto con sus hermanos. Todo en Rabanales —cada árbol, cada piedra y hasta la silla en la que está sentado Rafael— narra la historia de las personas que han habitado esta casa y trabajado estos campos.
La propiedad está en manos de su familia desde fines de 1800. Su bisabuelo, don Gregorio Samora, comenzó en aquellos años a trabajar esta tierra. Desde entonces, muchas personas han cruzado su destino con el de la plantación. Con el paso de las décadas, el modo de cultivar el café nunca ha cambiado: con la misma emoción de antaño, se espera hasta que los granos se vuelvan rojos para poder cosecharlos y secarlos al sol.

El café ha influido profundamente en la vida de Rafael Ventura: en su juventud vivió algunos años en el exterior, pero luego sintió que debía volver a Guatemala, a su plantación. Aquí se casó y echó raíces; poco después, casi sin darse cuenta, también sus hijos estaban creciendo entre las plantas de café.
Rafael está seguro de haberles transmitido la pasión por su trabajo y un sentido de gratitud hacia una tierra fértil y generosa, que en esta parte del mundo, para muchas personas, lo significa todo.