Matagalpa

Nicaragua

Como la vecina Costa Rica, Nicaragua ―el estado más grande y menos poblado de América Central― es un paraíso del café. “Tierra de lagos y volcanes”, este país está atravesado por una cadena montuosa generada por una intensa actividad volcánica, en la que se suceden unos veinte cráteres, y se caracteriza por la presencia del lago Nicaragua, el más grande de toda América Central. La abundancia de ecosistemas naturales hace de este territorio un elemento crucial para la biodiversidad de todo el planeta.

Es principalmente en la región septentrional del país, prevalentemente montuosa, que desde fines del siglo XIX se cultiva un Arábica muy apreciado en todo el mundo.

La pequeña ciudad de Matagalpa y el área que la circunda están situadas en la “tierra templada”, zona climática nicaragüense que se contrapone a la ardiente “tierra caliente” de las llanuras. El clima y las características del suelo han dado renombre a esta tierra para el cultivo del café, que se realiza utilizando principalmente métodos ecosostenibles, frecuentemente a la sombra de otras plantas.

N/A°

hermanos Castillo

Nicaragua

monoarabica Castillo
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hermanos Castillo
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Matagalpa
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2009

Los hermanos Juan Francisco, Jaime y Victor Hugo Castillo se sientan en sus mecedoras. Mientras paladean un café “chorreado”, evocan algunos momentos de su infancia. Cuentan la historia del abuelo Juan Francisco y de su enamoramiento por el café, 83 años atrás. En aquella época eran muy jóvenes, pero aún recuerdan cuando su abuelo transportaba el café con un asno a Matagalpa, la ciudad más cercana, a aproximadamente 27 kilómetros de distancia de su casa.

Actualmente El Diamante es una de las más hermosas plantaciones del territorio y produce un café de gran calidad. Para los tres hermanos, este éxito se debe principalmente a la conciencia ambiental que han heredado de su padre, fallecido algunos años atrás.

La propiedad incluye tres ríos, con los que se produce la mitad de la energía necesaria para las 197 hectáreas de cultivo. Juan Francisco, Jaime y Victor Hugo plantan árboles y cuidan los recursos hídricos de la plantación. Jaime dice que ha sido precisamente la atención del padre hacia su tierra lo que les ha permitido reducir las dificultades derivadas de los cambios climáticos, que tanto han afectado la producción de café en el país. El Diamante se encuentra en la región septentrional de Nicaragua, circundada por árboles centenarios y fascinantes montañas, y llega hoy a la tercera generación de cultivadores.

A los hermanos Castillo les gusta pensar que, en sus años de retiro, su padre pudo gozar de aquello que con gran esfuerzo había construido a lo largo de su vida. En efecto, cuando describía su tierra, le gustaba decir que era un lugar en el que se podía disfrutar de un verdadero sentimiento de paz y armonía.