Ngorongoro

Tanzania

La belleza de las tierras que se extienden alrededor del volcán Ngorongoro, declaradas patrimonio de la humanidad por la Unesco en 1979, parece encantada. El área del cráter, situado a 2200 metros de altura, constituye la mayor caldera volcánica del mundo y presenta un ecosistema único. Aquí, las selvas y altiplanos se alternan con la sabana, donde los elefantes, los leones y los hipopótamos conviven con las orgullosas tribus Masai, que en estas tierras pastorean su ganado.

 

 

El suelo volcánico, extraordinariamente fértil, la altitud de las plantaciones que se extienden por las laderas del volcán y la abundancia de agua proveniente de las selvas favorecen el crecimiento de un café de óptima calidad, que en este paraíso natural se cultiva desde el siglo XVII.

Actualmente, para hacer crecer estos granos, apreciados en todo el mundo, se practica el cultivo integrado y se presta una gran atención al ambiente y a la sostenibilidad.

N/A°

J. Christian Jebsen

Tanzania

monoarabica Jebsen
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J. Christian Jebsen
:
Ngorongoro
:
2013

La ventana enmarca un estanque en el que cada noche abrevan los elefantes. En el fondo, la luz del atardecer pinta de oro el borde del cráter. Es desde esta perspectiva que, desde hace muchos años, J. Christian Jebsen observa el mundo.

El estilo de la oficina de Christian evoca su pasión juvenil por los safaris. Cuando llegó a Tanzania, a principios de los años 80, ya conocía gran parte de África, pero fue en esta tierra de rara belleza que su espíritu romántico y aventurero encontró su hogar.

Hoy se reparte entre su país de origen, Dinamarca, y su plantación, Shangri-La: 150 hectáreas que se extienden en las laderas del cráter del Ngorongoro. En este terreno generoso hunden sus raíces las plantas de café, que Christian cuida con la ayuda de 200 colaboradores realmente apasionados. Gracias a su creciente entusiasmo por el cultivo del café, ha logrado mejorar cada vez la calidad de la producción: en Shangri-La Estate “todos están conscientes y orgullosos de participar en el desarrollo de la plantación”, dice emocionado.

La relación humana y profesional con las familias de los agricultores que trabajan en la propiedad se basa en la estima y nace del amor por esta tierra: de esta forma, juntos, buscan siempre las mejores soluciones para proteger el extraordinario contexto natural en el que la plantación está inmersa. Christian aún recuerda cuando decidió construir dos corredores a los lados de la plantación, para que los elefantes y búfalos provenientes de la selva pudieran circular, sin destruir las plantas de café.

Probablemente, el respeto por este lugar será la herencia más importante que Christian dejará a su hijo, la quinta generación de la familia Jebsen que continuará esta valiosa actividad.