En 1990 illy le pide al arquitecto y diseñador Matteo Thun que diseñe la taza para espresso ideal, con características no solo dirigidas a revalorizarlo conservando su calor, orientando la difusión del aroma y ofreciendo un placer táctil además de estético, sino sobre todo con la intención de definir una forma de diseño inconfundible.
De aquí su decisión de insertar un elemento característico que hiciese de la taza un objeto inconfundible: la forma esencial y armónica de un mango redondo, convirtiéndola en un verdadero icono empresarial.
En los años siguientes algunos de los artistas más importantes del mundo han decorado la superficie blanca dando vida a la illy Art Collection: un fenómeno estético y cultural que suscita un ferviente coleccionismo.
illy no ofrece solo tazas para espresso exclusivas, sino también mugs, tazas y toda una colección de accesorios que combinan diseño, funcionalidad y calidad en los materiales.