Café filtro: un café para llevar, desde Europa al nuevo mundo

El método más apreciado en EEUU y en el norte de Europa: aromático y lleno de sabor. La percolación se perfeccionó en Alemania a principios del siglo XX. El molido es fundamental: debe ser medio. Cuando es muy grueso el café tiene un sabor débil, cuando es demasiado fino el sabor es amargo. Para un buen resultado en la taza el café debe degustarse en las horas inmediatamente después de la preparación.

Las máquinas se limpian preferiblemente cada semana para eliminar residuos aceitosos e incrustaciones minerales que puedan alterar el sabor del café.

Así se prepara:

  • calentar  la jarra durante algunos minutos, llenándola de agua caliente
  • calcular una cucharada llena (7-8 gramos) de café cada dos tazas de agua, cada una de 100-150 ml La dosis de café se puede regular según el gusto de cada uno.
  • poner en la máquina la cantidad correcta de agua y extraer
  • para conservar el café caliente y aromático, utilizar un termos

Un consejo: no conservar el café en las jarras de vidrio que quedan apoyadas en la fuente de calor, ya que le dan al café un desagradable sabor a quemado.