Café a la napolitana: los secretos de la "Tazzulella 'e cafè"

La cafetera napolitana (en Nápoles llamada “cuccumella”) produce un café de cuerpo ligero y sabor pleno. Preparar un café con ella significa reproducir un ritual doméstico hecho con lentitud y celebrado por muchos napolitanos ilustres.

Para preparar a la perfección la napolitana:

  • calcular 5-6 gramos de café por taza. El molido del polvo de café deberá ser medio. El café se coloca en el depósito agujereado y se enrosca encima el filtro.
  • verter el agua necesaria en la parte inferior de la máquina, sin superar el agujero. Insertar el depósito de café junto con el filtro. Enroscar las dos partes de la máquina.
  • colocar la napolitana sobre el fuego (con el morro hacia abajo) y llevar el agua a ebullición 
  • el agua hervirá cuando un hilo de vapor salga del agujero. Quitar la máquina del fuego y cogiéndola por las dos asas darle la vuelta con un movimiento seco.
  • así el agua bajará a través del filtro con el polvo de café y se recogerá en el depósito inferior. Para esta operación se necesitan algunos minutos.
  • servir. No olvidar lavar bien la napolitana con agua caliente y, si es necesario, añadiendo un detergente delicado. Después secarla cuidadosamente. 

Nápoles y la napolitana

La cafetera napolitana se inventa en Nápoles, a partir de la primera cafetera de filtro construida en 1691 por Du Belloy. Se desconoce el nombre del inventor.
En la ciudad el uso del café se difunde a finales del siglo XVIII, gracias a un libro del gastrónomo Pietro Corrado, que contenía una canción en defensa del café. Éste era presentado como bebida de la hospitalidad, la amistad y el buen augurio.