Brunca

Costa Rica

En la frontera con Panamá, en el sur de Costa Rica, la región de Brunca es una tierra sumamente variada, con paisajes que incluyen costas encantadoras, profundas selvas, altas montañas y el golfo, llamado Dulce por la docilidad de sus aguas. En esta zona vive una de las comunidades indígenas más importantes del país: los Brunca, precisamente. Aquí el clima es tropical, pero la conformación del territorio crea situaciones diferentes dentro de la región: las llanuras son cálidas y las montañas son frías,

mientras que en el altiplano los inviernos pueden ser muy duros. El apreciado Arábica de Brunca es cultivado en las colinas, donde la temperatura media es de aproximadamente 22 °C. El café representa uno de los cultivos más importantes para la región: junto con otros productos agrícolas y con el incipiente turismo, es uno de los principales sectores en los que el gobierno costarricense se propone sustentar el crecimiento de la economía local.

N/A°

Hernan Fallas

Costa Rica

monoarabica Hernan Fallas
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Hernan Fallas
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Brunca
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2011

Don Hernán se ha dedicado al café toda la vida. Ha visto a sus padres cultivarlo con cuidado y devoción, y desde muchacho ha aprendido a tratar las plantas y los granos con la misma pasión. La relación que hay entre él y esta bebida es especial, casi una vocación. Sin embargo, el mejor café es siempre el que cada mañana prepara su esposa: aunque lo prepare como ella, utilizando el mismo colador, no logra igualarla. Esa taza contiene un sabor perfecto, capaz de condensar en cada sorbo la fuerza y la belleza del paisaje de Finca Chelita, el panorama que los deslumbra cada día.
Hernán es un hombre afortunado; ama su vida y su trabajo. Producir café es para él una bendición, porque significa, ante todo, vivir en armonía con la naturaleza. Es por eso que, en su plantación, cada esfuerzo está dirigido a preservar la tierra de los peligros que la amenazan, porque todo se origina en ella, en sus frutos y en la experiencia de quienes saben cultivarla y desean transmitir sus conocimientos de generación en generación.
La finca de Hernán está tal como se la dejó su padre: un corazón verde de setenta hectáreas de plantas de café, circundado por naranjos y aguacates. Así la entregará a sus hijos y estos, a su vez, a sus descendientes. La herencia más preciosa que las tierras de Brunca puedan ofrecer.