EL HÁBITO HACE AL BARISTA

Para quien trabaja en un bar, vestirse de manera adecuada es mucho más que una cuestión de look.

La vestimenta adecuada debe ser funcional y cómoda, pero es importante que sepa también comunicar la identidad del local y la profesionalidad de quien trabaja en él.
Del delantal a los zapatos, algunos consejos para estar siempre impecable: porque, ya se sabe: ¡el hábito hace al barman!

Si tenéis invitados a cenar, difícilmente a su llegada os sorprenderán en pijama y con el pelo despeinado; probablemente escogeréis una ropa cómoda pero agradable, que haga sentir a todos cómodos. De igual modo debería suceder en vuestro bar: acoger a los clientes con una imagen apropiada es una necesidad y, en el fondo, un placer.

No existe una única vestimenta perfecta: hay vestimentas adecuadas al estilo del local y a la clase de clientela y tendréis que escoger en base a la imagen que queráis dar de vuestro bar.
Partamos de lo fundamental: algunas reglas de oro son válidas para todos y es útil recordarlas:

Orden

Vale tanto para la vestimenta como para cualquier otro aspecto del local: la atención a los detalles es un signo de calidad y de cuidado para el cliente. Llevad siempre ropa perfectamente limpia y planchada, prestad atención a no llevar ningún botón o esquina descosida. ¡No os olvidéis del cabello! Sobre todo para las mujeres, es preferible el pelo recogido, también por razones higiénicas.

Armonía

Una imagen ordenada se da en la sintonía entre sus componentes. En un bar trabajan muchas personas, y es importante que su vestimenta esté coordinada. Aunque no queráis prever un verdadero uniforme, es esencial que todos los empleados reciban las mismas indicaciones respecto a cómo vestirse...y que las respeten. Podéis hacer una pequeña lista de reglas (un verdadero código de vestimenta) y entregarla a cada nuevo empleado.

Cognoscibilidad

Sobre todo si os ocupáis de servir en las mesas, es fundamental que sea fácil e inmediato distinguir al camarero de los clientes.
Haceros reconocibles por medio de lo que vestís es también una manera de expresar vuestra profesionalidad. Vuestra vestimenta de trabajo es el uniforme de trabajo y es adecuado que sea identificado como tal. El delantal, ante todo, pero también un bolsillo donde llevar el sacacorchos son vuestras herramientas de trabajo: mostradlas con orgullo.

Coherencia

La vestimenta que escojáis debe ser adecuada al lugar donde estáis y a la oferta que proponéis. ¿Sois prevalentemente una cafetería y vuestros clientes habituales son empleados de banca de la zona? Un look clásico de blanco y negro completado con un delantal sería la opción más adecuada. ¿Vuestro punto fuerte son los aperitivos y tenéis sobretodo una clientela universitaria? Podéis permitiros el lujo de llevar una camisa oscura y unos vaqueros más informales. Pensad también en los colores y en el estilo del mobiliario: imaginaos visualmente en el contexto del local y prestad atención a no crear contrastes desagradables con éste, tipo “puñetazo en el ojo”.

Sobriedad

Lleváis vestimenta de trabajo y mientras estáis en el bar os ocupáis prevalentemente del servicio. Dad preferencia al confort e intentad crear un efecto profesional. No exageréis con colores chillones, tejidos elaborados o longitudes poco oportunas.

¿Sobre qué elementos tenéis que concentrar vuestra atención mayoritariamente? He aquí un pequeño vademécum para decidir sobre el look de los empleados de vuestro bar:

Colores

Tienen que ser iguales para todos los empleados. Hombres y mujeres pueden interpretarlos de manera diferente (por ejemplo, para una mujer los pantalones podrían ser una falda, pero ambos deberían ser negros) y los tonos tendrían que ser los mismos. No os limitéis a los clásicos blanco y negro, escoged preferiblemente colores no demasiado claros y que no se manchen fácilmente.

Delantales

Son un accesorio fundamental que no puede faltar detrás de la barra. Algunos modelos pueden ser muy vistosos, e incluso resultar elegantes, sobre todo para el aperitivo vespertino optad por uno largo, de preferencia negro. Otro consejo: no llevéis nunca el delantal fuera del lugar de trabajo, ni siquiera durante la pausa para fumar cerca del bar.

Zapatos

¡cuidado, muchas veces traicionan! En primer lugar, deben ser cerrados, también por motivos de seguridad. Prohibidos los zuecos, ya que los pies al descubierto, además de poco elegantes, se exponen al riesgo de las heridas. Los zapatos deben estar siempre limpios y si son de piel, abrillantados. Un camarero recorre literalmente kilómetros cada día, por lo que la comodidad tiene que ser absoluta. Las mujeres deben evitar tacones demasiado altos y todos deben escoger calzado blando y confortable.

Maquillaje, joyas...

Hemos dicho que la sobriedad es obligada cuando se trabaja en un bar. Evitad “decoraciones” demasiado exuberantes. El maquillaje para las señoras debe ser mesurado, para los hombres las barbas cuidadas y no demasiado largas, para todos ellos joyas discretas y que no molesten; los tatuajes no demasiado expuestos y los piercings nunca a la vista.

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